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ronnie martini

GANADOR · 1 etapa · comenzó

  1. ronnie martini - Escapá de Argentina (Etapa 1)

    Coordenadas: -28.10474, -65.37681

    • ENCONTRÓ CIVILIZACIÓN
    • ESCAPÉ

    Desperté en lo que parece ser un campo... A lo lejos veo un alambrado, tras él diviso lo que pareciera ser un camino. Decido ir hasta allí. Logré saltar el alambrado y salir del campo. Mi visión no mentía, en efecto, lo que estaba detrás se trataba de una ruta pequeña, quizás algun desvío de una ruta principal... Un rato allí con el sol de la mañana y el cantar de los pajaritos bastó para tener fortuna. Un peón rural se sorprendió al verme al costado del camino y decidió frenar. Se trataba de un trabajador de la zona, forzudo, moreno y con una tonada que me rememoraba al noroeste argentino. Rápidamente le comenté que estaba buscando el poblado más cercano y, para mí sorpresa, él mismo se ofreció a acercarme hasta allí. En 20 minutos estábamos entrando al pintoresco pueblo, calles semi vacías, negocios varios y una estación de servicio con un solo playero que, además, oficiaba de empleado de comercio en el minishop. Justamente allí me dejó el buen samaritano peón... La estación estaba equipada con una PC por lo que bastó con hablar y convencer a aquel multitareas andante para que me dejara utilizarla y así poder acceder a un mapa de la zona... Resultó ser que me encuentro entre las fronteras de la Rioja y Catamarca, más bien cerca de la capital de esta última, a unas 2 horas de san Fernando y quizás a unas tres de san Miguel. La fortuna me había sonreído ¡Y de qué manera! Siendo media mañana y estando en una estación de servicio, faltaba más para que en algún momento alguien que viajase a la capital me pueda acercar. Así fué como, mientras esperaba eso, decidí darle una mano a aquel pobre chango con todas las tareas de la estación... Pasé aproximadamente tres horas ayudandolo con tareas de limpieza del salón, ordenando el depósito y acomodando un cartel viejo que se había caído. En ese rato me convidó de su almuerzo y me dió unos pesos por esa changa. Por ese rato fué que se apareció un viejo 504 que parecía estar pausado en el tiempo, una verdadera máquina. "Nunca taxi" fué lo que me dijo Carlos, el señor que se bajó a pedir tanque lleno para viajar hasta san Miguel de Tucumán ¡Mi gran chance! Logré convencerlo de que me lleve hasta allí a cambio de ir cebandole mates y dandole charla para que no se duerma. Después de quedar verde, a eso de las 4 de la tarde, llegamos a la inmensa Tucumán. Durante el viaje, le comenté a Carlos mi intención de llegar a la frontera a lo que él me explicó que por la ruta nacional 9 suelen viajar camiones bolivianos llenos de combustible que se llevan de argentina para bolivia por la situación del peso... Honestamente, entendí que esa era mi mejor opción. Le pedí que me dejara pasando una gran circunvalación y allí fué la última vez que ví a Carlitos y su nave inmaculada nunca taxi... Pasaron las 5, las 6 y ya siendo las 7 me comenzaba a preocupar los minutos de luz que me quedaban, se iban como agua entre las manos mientras esperaba un milagro. Ya con el último rayo de luz, bien a lo lejos, sobre el cemento caliente veo un bólido como nunca antes visto: acoplado con leds, luces de colores por doquier, detalles en cromo y dos banderas bolivianas flameando descontroladamente. No lo dude ni un segundo y casi que me tiré hacia el camión cuando estaba a unos metros de dónde me encontraba. El boliviano sorprendido y un poco enojado frenó solo para intentar decirme de todo y ahí es cuando lo intercepte para convencerle de que me lleve en su camión. Al principio no quiso, pero después de ofrecerle los pocos pesos que obtuve de las changas y hasta una barrita de cereal que me auto fié de la estación logré que me dejara ir de acompañante. Eran varias horas de viaje, el hombre casi ni me habló y solo se dedicó a coquear y ver el horizonte. Pasamos por muchos pueblitos tucumanos y salteños, atravesamos salta capital y entramos en jujuy para el final del día, en un momento me dormí por unas horas hasta que el señor me despertó solo para decirme que en 10km estaba la frontera. Ellos sabían y tenían estudiado muy bien la rutina de la gendarmería nacional sobre el paso de la Quiaca, precisamente sobre las 3am cuando los gendarmes eran menos ocurrían ciertos baches donde el puestero se quedaba dormido o simplemente se iba hasta la base más cercana y volvía antes del amanecer. Bache suficiente para que un boliviano muy astuto pase casi como un fantasma hacia suelo boliviano. Y así como me contó que sucedería fué como sucedió... En la casilla no había más que una luz prendida y papeleos a completar, sobre el horizonte el fin de la noche y en mis adentros la certeza de que había logrado escapar de argentina.

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¿Sabías qué...?

Ludovico Von Choked participó del diseño del sitio web. O sea, no, en realidad no, pero pagó para que dijéramos eso