Dentro de la primigenia dualidad crige-basado, mucha tinta ha corrido en torno al concepto de lo cringe, sin embargo no se ha dado equivalente atención a su contraparte luminosa, lo basado. Acaso esto se deba a esa morbosidad decimonónica que corre hasta nuestros días y atribuye más interés a lo demoníaco y decadente que a lo estable y armonioso. Aunque ciertamente hablar de cringe también es hablar de basado, dado que según nos enseñan los orientales, lo cringe reside en lo basado y viceversa, hoy queremos incurrir en una breve pesquisa sobre los orígenes de LO BASADO como concepto.
Basado surge, contrario a opiniones poco fundadas pero muy difundidas, en los albores del Río de la Plata, y rastrea sus orígenes hasta los años previos a su fundación mítica. Esta antigua civilización estuaria contemporánea a aquellas del Tigris y el Eufrates, mostraba ya la costumbre de hablar una lengua secreta, trastocando los vocablos conocidos del idioma hispano en retruécanos al modo de lo que antropólogos e historiadores llaman el vesre. Efectivamente, como aducirá fácilmente el lector “Basado” no es más que un nombre místico del “Sábado”, único término de su grupo que sobrevive hasta nuestros días, pero que antiguamente estaba relacionado según podemos reconstruir por vías de la ciencia paleolingüística a conceptos como el midongo, el lesnu, el termas, lo vesjue, y el nesvier, quedando misteriosamente excluído el miércoles.
Las razones por las cuales se llegó a atribuir tanta importancia a lo “basado” por sobre las demás concepciones místico-semanales son inciertas. Muchos teorizan que la gran cantidad de migrantes judíos versados en ciencias cabalísticas que se asentaron en el Barrio Once hacia comienzos de la era común comenzaron a utilizar el término como adjetivo que califica lo relativo al sabbath, al día de licencia que Dios se tomó después de haberlo creado todo. Otros atribuyen también importancia al hecho de que los sábados no hay que trabajar pero igual abren los supermercados.
De la misma manera que sucede con el vocablo “cringe” cuyos orígenes son griegos (κριντζ, [literalmente cringe], de raíz κρίνω [crino], de donde surge también critica, crisis, crimen, etcétera.) la hegemonía cultural angloparlante se ha adueñado de ella a través de falsas etimologías. Burdamente relacionan lo “basado” con “bases” y lo traducen irrisoriamente en “based”.
¿Sabías qué...?
Ludovico Von Choked participó del diseño del sitio web. O sea, no, en realidad no, pero pagó para que dijéramos eso